BUENA :
Cuándo mi cuerpo toca la cama, respiro profundo y cierro los ojos por un instante.
—Estás agotada, debes descansar.
Escucho la voz de Lucían y se sienta en la orilla de la cama.
Respiro profundo y niego.
—Por más que quiera no puedo, la incertidumbre no me deja en paz.
Hablo y abro los ojos para mirarlo agotado.
—Lo sé, pero recuerda que debes cuidar a nuestro cachorro porque le hace mal que no descanses.
Dice de manera conciliadora y vuelvo a respirar de manera profunda.
—Tú ta