MARIANA :
Llevo una o dos horas qué desperté y siento como empiezo a desesperarme.
—Maldita sea, quiero salir de aquí.
Digo bajito mientras intento quitarme la maldita soga con mis garras, pero es imposible… Al parecer tiene magia.
—Tranquilizate Mariana, debemos cuidar nuestro cachorro.
Dice mi loba tratando de tranquilizarme y empiezo a respirar profundo para calmarme… Todo por mi cachorro.
Pienso y repito esta acción varias veces hasta tranquilizarme un poco.
Minutos más tarde siento e