BUENA :
Al día siguiente continuó con mis labores como lo hacía antes.
Escuché de algunos sirvientes qué el alfa estaba tan molesto que sacó a su beta de su despacho y nadie se acerca a él, todos tienen miedo de enfrentar su furia.
Con un suspiro subo las interminables escaleras y llego a la gran puerta negra de su despacho.
Cómo puedo abro la puerta y casi dejo caer el desayuno cuándo unos fuertes brazos me rodean.
—Te extrañé tanto.
Me susurra dejando un beso en mi cuello.
—Lucían, es p