BUENA :
—Ya estoy harta de fingir… ¡Sorpresa! Mi niño.
Dice con una sonrisa siniestra.
Miro a Lucían y puedo sentir el dolor de la traición, aunque ya sospechábamos, pero en él había un ese rayo de esperanza que fue hecha añicos en estos momentos.
—Mmm, ¿Lo ves? Te dije cariño que esos estúpidos ya sospechaban de mí, pero adivinen, les tengo una sorpresa.
Habla la nana con una sonrisa siniestra en el rostro.
Puedo ver perfectamente cómo Lucían se iba a ir hacia ella, pero lo detengo negan