Las cartas sobre la mesa (2da. Parte)
La misma noche
Palermo, Sicilia
Adler
Mi padre siempre decía que una partida de ajedrez no acaba con un jaque mate, sino cuando lo repetís. Porque en el mundo real —y en este juego sucio que jugamos— nadie se rinde con la primera amenaza. Aunque todo parezca indicar que arrinconaste a tu adversario, la verdad es que él ya está cinco movimientos adelante, buscando el punto ciego, la grieta en tu defensa, el momento exacto en que vas a confiarte. El tablero nunca se detiene. Y quien lo olvida, pi