El móvil de Nolan sonó repentinamente:
—Nolan, tienes que venir ahora mismo a la mansión. La niña está muy nerviosa.
—¿Qué le ocurre a Sami? —preguntó con voz trémula.
—No tengo idea, pero la niñera tuvo la culpa.
—¿Violeta?...
—Sí, ella. Entró a la habitación y cuando escuché los gritos de Sami vine de inmediato porque la niña estaba gritando llena de miedo.
—Ya salgo para allá, Esther.
Nolan salió de la oficina y se topó con Dailen, quien esperaba por él para ir a almorzar.
—¡Estoy