Violeta sale sigilosamente de la habitación de Nolan, a pesar de que él le pidió que se quedara con ella toda la noche; la pelicastaña prefiere no levantar sospechas por parte de Esther, no sabe que la arbitraria mujer, se marchó enojada y sin intenciones de regresar.
Ya es más de la media noche, Violeta entra a su recámara llena de emoción, sonriendo y con los niveles de serotonina a flor de piel. Se deja caer de espaldas sobre la cómoda cama, acaricia las sábanas, haciendo angelitos con sus