Desde que amaneció, Violeta despertó con la ansiedad a flor de piel, volvería al orfanato donde transcurrieron sus primeros cinco años. Nerviosa por lo que le deparaba un día lleno de emociones, ella se ocupó de preparar el desayuno y arreglar la casa pada cuando Vilma despertara. Sólo había un detalle, su padre Eliot no podia quedarse solo, eso era un riesgo algo fuerte. Tampoco era capaz de dejarlo encerrado en aquella habitación.
Vilma bajó como habitualmente lo hace para ocuparse de la co