Josephine bajó la escalera a toda prisa en pantalón de chándal, camisa y chaqueta. Salió del edificio y se quedó de pie un segundo, buscando alguna imagen del joven que había respondido a la llamada de Ema. Sólo esperaba que su sobrina estuviera bien y en buenas manos.
Volvió a marcar su número y Christopher lo cogió.
—Estoy abajo. ¿Dónde estás? —preguntó Josephine mientras miraba a su alrededor.
—A tu izquierda —Christopher le dijo y esperó a que ella se volviera hacia él. Ella lo vio de pie j