68 - Un jefe seductor.
De igual forma, a Keila le importaba poco lo que pensaba su esposa. Ella igual iría a visitar a su amiga, porque ella era más importante que cualquier otra cosa.
Finalmente, cuando estaban aterrizando, se dispusieron a ir hasta la casa donde estaban viviendo. No importaba la hora, ella igual iría, pese a que Enzo, insistía que debían esperar a que amanezca.
Keila, desesperada, toco el timbre, y golpeo la puerta, hasta que se abrió. Cristhian era la persona quien los recibía, pues Lorena no ha s