53 - Perdóname.
Enzo la había seguido aquel día, y se sorprendió verla de rodillas allí, en frente de la lápida de su pequeño bebé. Él se había alejado, dejándola sola y sumida en su propio dolor, que no se imaginó, cuanto podría afectar aquello, que tenían.
Comprendió, que recuperarla, sería la tarea más difícil por la que atravesaría, pues no solo debía volver a ganarse su confianza, sino tratar de apaciguar el peso del dolor de su pérdida. Quizás sea el mismo, pero él se encargó de irse lejos a sufrir en si