54 - Permíteme acompañarte.
La mañana siguiente, Enzo llegaba una hora antes que Keila a la empresa, y dejaba un vaso térmico cargado con chocolate caliente, y una rosa sobre su escritorio, antes de empezar a trabajar.
No le importaba dormir menos o renunciar a su hora de entrenamiento, pero quería que entendiera de alguna manera, que estaba arrepentido de huir como un cobarde, aunque no lo era. Simplemente era una forma diferente de sacar su dolor, pero en un mal momento quizás.
Keila llegó a la empresa, y como todos lo