26 - Me cuesta confiar.
El lugar era bullicioso, y eso le traía recuerdos de su pasado a la pobre Keila; cuando todo parecía tranquilo y de repente, todo se desmoronó. Era comprensible su semblante serio y a la defensiva; pues su primera desilusión fue en un lugar como éste.
Intentaba llevarle el ritmo a su amiga, y no pensar en cosas negativas, pero era completamente difícil, cuando los hombres la observaban con deseo y se le acercaban con intensiones oscuras, ya conocidas.
— ¿Saliste temprano, Keila? — preguntó un c