Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl olor a café recién pasado llenaba la pequeña cocina del apartamento. Eran las seis y media de la mañana y la luz dorada del amanecer apenas rozaba la mesa de madera donde descansaban dos tazas humeantes y una carpeta negra de tapas duras.
Antonio no había pegado ojo en toda la noche. Había dormido en el sofá de la sala —un mueble demasiado corto para su estatura—, pero la incomodidad física no era nada comparada con la tormenta que llevaba por dentro. Cada vez que escuchaba a Mia move






