Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche había caído por completo sobre la bahía, desplegando un manto de estrellas que se reflejaba con nitidez sobre el agua tranquila. En la terraza de la casa del puerto, el silencio solo se quebraba por el murmullo rítmico del mar y el chasquido suave de la brisa al rozar los ventanales.
Mia permanecía acomodada sobre el regazo de Antonio, Sintiendo el calor sólido de su pecho y el compás constante de su respiración. Entre sus dedos, el medallón de oro grabado captaba la luz tenue d






