Mundo ficciónIniciar sesiónEl crepúsculo teñía el horizonte de un color violeta profundo cuando la brisa del mar comenzó a refrescar la terraza de la casa del puerto. La mesa de madera exterior estaba cubierta por algunos documentos de la fundación y un par de copas de cristal con vino tinto que reflejaban los últimos destellos del sol.
Mia estaba sentada en la cabecera, revisando con una pluma entre los dedos las cláusulas finales de la nueva beca de arte que llevaría el nombre de su familia. Llevaba una blusa d






