Mundo ficciónIniciar sesiónUn año después, el viento del océano soplaba con fuerza suave sobre los jardines traseros de la casa del puerto. El sol comenzaba a hundirse en el agua, tiñendo las nubes de tonos violetas y dorados.
La pequeña ceremonia privada no contaba con prensa, ni con la alta sociedad, ni con los fotógrafos de los diarios financieros. Solo estaban los arcos de flores blancas frente al acantilado, Leo vistiendo un traje idéntico al de su padre y el comisario Morales sonriendo desde la primera fila






