—Alex. —La voz de Benjamin Alcázar tembló ligeramente a pesar de su evidente esfuerzo por ocultarlo—. Esto no es gracioso. ¿Qué clase de juego es este?
Lo me le quedé mirando por un momento antes de girarme despacio hacia Sebastian. Sebastian levantó una ceja. Luego miré a Lucy.
—Cree que estoy jugando —dije con sarcasmo.
Una risa se me escapó. No una risa fuerte. No una genuina. Del tipo que hace que se te apriete el estómago. Benjamin no se unió. Sus ojos se mantuvieron fijos en mí. Qué bueno