Luego de aquella conversación con Alan, Sara regresó al palacio junto con su padre y mejor amigo, decir que no tenía miedo, era una mentira grande, estaba muerta de este, pero sabía que no les quedaba más que soportar lo que vendría.
Despertó como de costumbre, llevando a su hija a su baño mañanero, pero no pudo durar mucho en ello, cuando un bullicio en la parte de abajo del palacio hizo que tomara con rapidez a su pequeña y corriera para saber qué pasaba.
Cuando llego a ese lugar, sus ojos