Sara caminaba hacia el baño, había acabado el desayuno y necesitaba refrescar su rostro, porque todo lo que había pasado en ese lugar, la tenía un poco alterada. Entra en el gran baño del palacio, camina hacia el interior y se prepara para abrir el grifo del lavamanos, pero El Fuerte golpe de la puerta siendo abierto, la interrumpe.
Los ojos de Sara se posan sobre unos negros y muy parecidos a el de Alan, suspira de cansancio, porque lo último que quería era tener a este hombre frente a ella.