Azar observaba a su hermano con enojo, no podía dejar de ver el rostro de Sara rojo y morado, ¿cómo se había atrevido a golpearla?, ¿estaba loco?
—¡¡¿Cómo te atreviste?!! -le grito a su hermano, que suspiro con fuerza.
—Jamás he lastimado a una mujer en mi vida, y créeme que Sara no será la primera.
—¡¡Pues te invito a que mires su rostro!!
—Sé cómo está, Azar, porque yo lo hice, y no fue por gusto, tuve que hacerlo —el menor rio.
—¿En serio?
—Sí, Rafir está obsesionado con Sara —Azar dejo