Alan apretaba las manos con fuerza, estaba muy enojado, no podia creer que ese hombre hubiera podido aceptar lo que su madre habia proponido, ¿donde estaba la justicia?, ella seguiría su vida como si nada y no pagaría por nada de lo que habia hecho, no era justo.
--¿Puedes dejar de moverte? --le dijo su hermano Amir.
--¿Como puedes estar tan calmado? --le pregunto Alan a su hermano.
--¿Que pretendes entonces que haga?
--¡¡Esque no puedo creerlo, ella estará libre y no pagara por nada de lo q