Alexander no podía creer lo que Cecil le acababa de decir, la voz de ella diciendo su nombre retumbó en sus oídos, ¿Cecil acaba de llamarme Alexander? pero… ¿Como?
— Amor ¿Dónde estás? — repitió pero no encontró respuesta del otro lado de la línea.
Cecil no podía seguir hablando o estallaría nuevamente y prefería ser una cobarde en ese momento. Con la poca fuerza que le quedaba cerró la llamada y bloqueó el número de Alex, sabía que hacerlo era inmaduro, necesitaba pensar, y para eso necesita