RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 54: La tragedia de un amor no correspondido
ELIZABETH REED
—Marion y Ted están en este bosque… en la tierra que pisamos, en los árboles que nos rodean. Aquí terminaron sus cenizas y aquí estarán siempre para seguir protegiéndonos —dijo Enriqueta levantando la mirada hacia el follaje de los árboles, derramando una lágrima en honor de su hermano—, pero tú… tú serás el alimento de los cerdos. No dejaré que tu cuerpo ni tu sangre contaminen este lugar y sigas atormentándolos. Hasta aquí llegaste, Estela Williams.
De esa manera, mi tía Estel