Mundo de ficçãoIniciar sessãoIDRIS DOYLE
Salimos de los límites de la ciudad y me sorprendió que, aunque la propiedad estaba tan lejos, llegáramos tan rápido. Era una villa hermosa y lujosa, ya nos esperaba Evan en el pórtico, con los brazos cruzados y el ceño fruncido.
—Juro que lo mato… —dijo en cuanto me vio bajar del auto, mientras cubría mi ro







