LIAM BLAKE
—Necesito un arma —dijo Beth volteando hacia Clark—. ¡Por favor! Es obvio que alguien como tú tiene una. No eres el ayudante de Blake, eres su maldito guardaespaldas, un matón.
—Entre mercenarios nos reconocemos, ¿cierto? —dijo Clark con media sonrisa antes de dirigirle una mirada incómoda a Beth—. En la guantera.
De inmediato la rubia buscó con insistencia, tirando papeles al suelo y sacando un arma tipo escuadra semiautomática. La revisó, sacó el cargador y contó las balas. Cortó