NARRADORA
— Todavía estás castigado y dependiendo de si me gustan o no tus servicios, entonces me lo pensa… Aahhh Sssshhh … Cedrick…
No pudo terminar de hablar porque el rosado glande empezó a pasarse brusco por entre sus labios, arriba y abajo, rápido, casi a punto de atravesar la dilatada hendidura en cada caricia.
— Mmm Alfa…
Raven se sentó y abrió más las piernas, con las puntas de los pies en el borde de la mesa de madera, al igual que sus nalgas, al extremo de casi rodar por el filo.
Esta