CEDRICK
Sin pensarlo siquiera mi cuerpo se interpone entre mi Luna y las fauces mortales de Ronan.
— ¡¡Cedrick, NO!! – escucho sus gritos y la exclamación de la manada.
El dolor entre mi hombro y mi cuello es agonizante y siento cómo la sangre se escapa rápidamente por la herida, donde los colmillos afilados de Ronan se hunden sin compasión.
Aun así, lo aguanto por el cuello con toda la fuerza de mis dos brazos y lo retengo, aunque eso me cueste la vida, porque si cedo, perderé a mi compañera,