Raven
— Bien, espérame aquí un momento – su voz ronca me habló, colocándome con suavidad sobre el borde de una inmensa cama con sábanas suaves en negro.
Todo este cuarto era grande, con muebles macizos y serios, frío e impersonal como su dueño.
Pero por alguna razón, me relajé enormemente al encontrarme rodeada por ese olor a bosque salvaje nevado, el olor del Alfa que impregnaba toda su habitación.
Tragué un poco nerviosa y lo vi como se alejó impetuoso hacia una puerta que supongo sería el ba