Capítulo 90: Te amo, Raymond.
La lluvia caía con un ritmo constante esa mañana.
Tip~ Tip~
Hacía frío. El aire olía a tierra mojada y a hierbas frescas. Dos días habían pasado desde la conversación en la orilla del río; dos días que parecieron una eternidad para esa hembra.
Ayseli se dirigió esa mañana a la oficina del Rey Alfa, sosteniendo entre sus manos una bolsa de tela. Al llegar a la puerta, sus manos temblaron un poco. Respiró hondo y, con un ruido apenas audible de telas rozando, tocó la madera.
Tock~ Tock~
Las