Capítulo 43: Ese hermoso lugar.
>>> Ayseli:
Él me sostuvo en sus brazos con firmeza e imponente. Mis piernas colgaban temblorosas, y mis manos se aferraban a su cuello.
¡CLACK!
El cerrojo de la puerta de cristal cedió bajo la patada de su bota. Sentí cómo vibraba el metal, el sonido reverberó en mis oídos y mi corazón dio un pequeño brinquito.
—Lo vas a romper… —susurré, casi temblando—. ¡Eres un violento…!
Ese Alfa me miró de reojo, y sus ojos verdes me atravesaron como si nada de lo que dijera importara. Su mandíbul