El Alfa Raymond bufó, con un sonido seco y bajo que llenó la habitación.
—No tiene que ver con que la m@ldita diosa me la haya dado. ¿Qué ha hecho esa diosa bueno por mí o mi manada? —dijo ese macho, con voz cargada de amargura—. ¿Qué ha hecho por Fuerza Aguerrida? ¿Qué hizo por mi padre cuando murió? Odio a los lobos lunares, odio sus propósitos, y odio cómo infligen daño en otros… Al punto de caer en la corrupción y dárselas de santos.
Malahia lo miraba con los ojos llenos de lágrimas y f