Capítulo 37: Déjame marcarte.
Ayseli, con lágrimas todavía marcadas en sus mejillas, apretó los labios con rabia. Se limpió rápido con la mano y alzó la barbilla.
—No creas que lloro por ti… —dijo ella con voz firme, aunque rota por dentro—. No lo hago porque no quiera verte herido o muerto. ¡Eso es lo que más deseo! Pero… —su pecho tembló, bajó un instante la mirada—. Mi lado salvaje… ese que no puedo controlar… se deja llevar.
Raymond giró apenas la cabeza hacia ella con los ojos medio entornados.
La interrumpió con v