Capítulo 37: Déjame marcarte.

Ayseli, con lágrimas todavía marcadas en sus mejillas, apretó los labios con rabia. Se limpió rápido con la mano y alzó la barbilla.

—No creas que lloro por ti… —dijo ella con voz firme, aunque rota por dentro—. No lo hago porque no quiera verte herido o muerto. ¡Eso es lo que más deseo! Pero… —su pecho tembló, bajó un instante la mirada—. Mi lado salvaje… ese que no puedo controlar… se deja llevar.

Raymond giró apenas la cabeza hacia ella con los ojos medio entornados.

La interrumpió con voz baja y áspera.

—Dime… ¿hay manera de revertirlo? —sus labios se curvaron en una media sonrisa fría, meticulosa—. Quizá si no quieres… que el objetivo muera. O si no es voluntad de la diosa.

Ayseli lo observó con el ceño fruncido, incrédula.

—¡Eres un maldito aprovechado! —rugió ella con rabia—. Eso era lo que buscabas, ¿verdad? Averiguar más sobre mí, usarme a tu favor.

Ella se cruzó de brazos con su respiración agitada. El gesto altivo hizo que la tela de su camisa se estirara sobre la p
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