Ella se llevó una mano a la frente, presionando con fuerza.
—Eres un extremista desquiciado… —murmuró Ayseli.
Él se acercó un paso, sus ojos verdes encendidos con una luz altiva.
—Sé que tu don no es solo para matar. Puedes usarlo de más de una manera. Quizá es otra de las sorpresas con las que vienes incluida… y que has ocultado muy bien de mí, por eso, quisiera verlo por mí mismo.
Ella lo miró con incredulidad.
—¡No sé de qué hablas! ¡Podría matarte!
El Alfa rugió bajo.
—¡Entonces házlo! —exigió ese hombre lobo con voz helada—. ¡Atácame de una m@ldita vez!
"Estoy seguro. Las marcas en Fort… esas fueron obra de ella. Seguramente la engañaron, jugaron con su mente, y no lo entendió… o quizá solo es una buena mentirosa…"
Pensó ese Rey de Fuerza Aguerrida. Sus ojos verdes la atravesaron con dureza en ese instante.
Ayseli apretó los puños. No quería usar su don. No creía que él fuera su objetivo… No ahora. No era el momento en que la diosa lo exigía.
Syla, su loba, se dej