Capítulo 35: La razón de su herida.
Raymond avanzó un paso dentro de la azotea, con ese porte arrogante que lo hacía ver como una bestia indomable incluso herido.
Su voz se alzó grave y llena de firmeza.
—Es inútil que busques un punto ciego en mi vigilancia… o una manera de escapar de Fuerza Aguerrida, hembra —los labios de ese Alfa se curvaron en una sonrisa llena de altivez—. No lo lograrás~
Las botas de ese macho resonaron con cada paso en el piso de piedra.
Tap~ Tap~ Tap~
El viento fresco del mediodía soplaba fue