Capítulo 29: Él huele a mi hembra.
Fort sonrió con arrogancia, jugando con un mechón de su cabello blanco largo, atado en una coleta.
—Yo no soy un simple lobo lunar… —dijo ese macho con expresión burlista y desafiante—. Soy un jerarca, creado y bendito por la diosa para guiar a los lobos lunares.
Abrió la mano, y un resplandor blanco brotó de su palma, llenando la sala de un destello cegador.
—Mi don es uno de los más poderosos del mundo entero. Debería alegrarle que esté de su lado, Beta Walter. Porque si fuera lo cont