Raymond se quitó la camisa de un tirón, lanzándola a un costado. El cinturón se abrió con un chasquido. ¡Clack~! El cierre bajó con rapidez.
Su torso ancho, duro, marcado, brilló bajo la luz tenue de las farolas…. Ese macho ardía.
Con brusquedad, le arrancó el abrigo de piel que aún la cubría levemente.
Pof~
El abrigo cayó de la cama.
Ella quedó desnuda, bajo la sombra de él. La piel blanca de esa Luna se estremecía, roja de vergüenza.
Raymond inhaló hondo, sus fosas nasales dilatándos