Capítulo 11: El parece odiarme.
La respiración de esa hembra se quebró. Sus labios se apretaron con fuerza, conteniendo un sollozo.
En su interior, Syla, su loba, murmuraba con urgencia:
«No lo sabe todo… No digas nada, Ayseli. Si descubre que son hembras, las matará, recuerda la visión…»
Las pestañas de esa hembra temblaron, pero guardó silencio.
Raymond la observó un instante, sus ojos verdes brillando con arrogancia, como si pudiera leer sus pensamientos.
Luego él soltó una carcajada suave.
—Mírate —dijo ese macho c