CAPÍTULO 78
El lobo no aguantó más. La presión, las miradas, el rechazo… todo lo empujó a correr sin mirar atrás. Huía no solo de su manada, sino de sí mismo, de la herida abierta que había provocado y que ahora llevaría en sus espaldas.
Siempre quiso ser el mejor. Su padre se encargó desde pequeño de convencerlo de que no lo era, de que no merecía la gloria de ser el Alfa de Sun, Y hoy, su manada lo gritaba con el silencio más cruel: tenía razón.
Corrió sin rumbo, como si con cada zancada pud