CAPÍTULO 82
Mirta se levantó de la cama asustada ante la propuesta, sus ojos se abrieron incrédulos
—¿Que dice? Usted no puede pedirme algo como eso —estaba temblando.
Aurelio sonrió, se levantó y con algo de brusquedad le quitó el frasco de las manos, miraba con deseo a Mirta, desde que la conoció le atraia de una manera sexual que nunca antes había sentido.
—¿Por qué no? Te estoy ofreciendo lo que deseas a cambio de lo que yo deseo —la tomo de la mano y la sento de nuevo en la cama, le encan