Capítulo 47
Los ojos de Aurelio se abrieron sorprendidos, con una codicia salvaje.
La posibilidad de que el futuro Alfa de Redmoon fuera un Lycan, sangre pura, una raza superior, le provocaba una euforia embriagante.
Después de todos los escándalos que Matthew había arrastrado sobre su manada, aquello parecía la salvación.
—¡Estás loco! —gruñó Matthew, empujándolo con un golpe seco que apenas logró contener toda la furia que hervía en su pecho—. No voy a permitir que te acerques a mi cachorro