El viaje hacia el sur comenzó bajo un sol que parecía decidido a incendiar el cielo. La caravana de cuatro SUVs blindadas avanzaba como bestias metálicas sobre la vasta extensión de dunas, levantando nubes de arena que brillaban como oro líquido a la luz de la mañana.
Lyra iba en el asiento delantero del vehículo que conducía Alaric. Draven los seguía muy de cerca en el segundo, y los otros dos vehículos —los que transportaban a los guardias de élite— cerraban la formación en rombo. Todos se mo