Capítulo 19 —La Loba Roja.
La declaración cayó como un rayo en la sala subterránea del templo.
—Ella ya está aquí… —repitió Lyra, más segura esta vez, aunque su respiración se alteró, como si hubiera inhalado fuego.
El alfa del Hierro Sombrío abrió los ojos, incrédulo.
—¿Aquí? ¿Entre nosotros?
Lyra no respondió de inmediato.
Se llevó la mano al pecho.
Un pulso caliente, como una llamarada interna, la golpeó bajo las costillas.
Era la primera vez que sentía algo así.
Un segundo latido que no era suyo, pero tampoco ajeno.