El mensaje de Gaspar llegó al mediodía siguiente.
Texto cifrado, cuatro líneas otra vez, pero con una firma diferente a la urgencia de la noche anterior. Era la firma de alguien que había dormido sobre una decisión, la había procesado con luz de día y había llegado a la conclusión que le permitía seguir siendo Gaspar de la Cordillera sin convertirse en otra cosa.
Patricia lo descifró en tres minutos y lo leyó en voz alta:
*No acepto la oferta del Arquitecto. No me uno a ninguna alianza. La Mana