VICTORIA VON MUNTEAN.
─── ∙ ~εïз~ ∙ ───
El aire en la habitación huele a hierbas secas. Las cortinas gruesas apenas dejan pasar la luz del atardecer, y lo que entra se deshace en sombras largas sobre el suelo de madera. Estoy sentada junto a la ventana, con la espalda recta pero no rígida, los dedos apoyados en el alféizar frío. En la mano derecha, la botella negra —pequeña, lisa, hermética— pesa más de lo que aparenta.
—Mi ama Victoria… ¿qué hará en el territorio del señor Dorian? —la