Cuando Ronald llegó encontró a todos en la sala, riendo y tomando vino.
—Veo que han empezado la celebración sin mí. — todos se giraron a ver al hombre que traía dulces en su mano.
—Abuelo — Emily siempre gritaba al verlo y corría a sus brazos, ese hombre siempre había estado presente en la vida de la niña, Luciana también se levantó y se acercó a abrazar a su padre.
—¿Cómo sigues? — preguntó mirándola a los ojos.
—Estoy muy bien papá, no te preocupes. — el hombre asintió.
—De acuerdo — be