—Gracias, Rosé, ahora quiero que lleves a mi hija acostar a mi habitación y te quedes con ella mientras yo hablo con Luciana y Julián de un tema importante. — ella asintió y se acercó para tomar a la niña en brazos.
—Sí señor y cualquier cosa que necesiten solo me dicen. — Rosé salió con la niña de ahí, mientras Santiago se sentó en su silla y extendió la mano para que Luciana y Julián se sentarán al frente de él. Una vez todos estuvieron sentados, él empezó a hablar.
—Julián quiero que desp