—¿Vas a invitar a tu familia? — preguntó Luciana cuando iban entrando a la casa, Emily seguía en sus brazos y miró a su su papá.
—Bueno, ellos ya saben de ti, y han querido conocerte, pero yo no he querido que lo hagan. —Luciana frunció el ceño al oído y la niña hizo exactamente lo mismo, Santiago tuvo que mirar para el otro lado, para no reírse.
—¿Por qué no quieres que los conozcas? — cuestionó al ver que él no decía nada.
—¿Qué tal si vamos a celebrar a algún lado nuestro compromiso y así