— Te ves realmente preciosa — dijo Santiago aún encima de sus labios — Cuando creo que ya no te puedes ver más perfecta y hermosa me sorprendes — ¿Cómo lo haces? — dijo sonriendo, ella simplemente sonrió y volvió a besarlo. Santiago respondió con ganas de hacerla suya ahí mismo, pero no podía, debía continuar con la cena que le había preparado a ella. Se soltó de ella sin ánimos de hacerlo y con una gran sonrisa le tomó la mano.
—Ven — le dijo con ternura, Santiago le guió hasta la playa, dónd