POV ADRIÁN
El salón Verdi está lleno hasta el último asiento. Quinientos ejecutivos esperan que les diga algo que valga la pena, algo que justifique el costo de sus vuelos internacionales y sus noches en hoteles de cinco estrellas. Las luces del escenario son más brillantes de lo que esperaba, diseñadas para que los ponentes sean completamente visibles mientras la audiencia permanece en semi penumbra. El moderador, un italiano de pelo plateado cuyo nombre ya olvidé, está haciendo introducciones